
CEROPLASTICA Y MEDICINA
El origen del arte de modelar en cera se remonta a la civilización egipcia, pero lamentablemente apenas quedan testimonios de esa época, en vista de la fragilidad del material. En la edad media, estuvo vinculada con la religión y desempeñaba un importante papel en las ceremonias religiosas, los escultores se han servido de la cera, para realizar las formas destinadas a ser fundidas en metal o han aprovechado sus cualidades plásticas para modelar figuras en bajorrelieve o en bulto redondo. Entre los esbozos que se conservan, los más célebres son el "David" de Miguel Angel y el "Perseo" de Cellini. En Italia la ceroplástica se desarrolló más que en otros países, siendo cultivada en los siglos XV y XVI, principalmente en Florencia.
La anatomía plástica servia para reproducir, con fines científicos y didácticos, los órganos del cuerpo humano tal como se presentan en la realidad y de un tamaño natural, trabajos efectuados por artistas o artesanos del arte. Fue la segunda mitad del siglo XVII, donde la ceroplástica adquirió mayor importancia, llegando a independizarse de las otras disciplinas que estudiaban la estructura de los seres vivos. Ello fue desde luego el corolario del progreso que se realizó en la conservación de las piezas anatómicas, en base a las técnicas ideadas por Leonardo de Vinci, perfeccionadas por Ruysch y posteriormente por Mascagni.
La anatomía plástica adquirió gran importancia, se encontraba a nivel de los grandes adelantos de la época, con la aplicación de los conocimientos morfológicos y desde luego en cuanto a su aprovechamiento para fines didácticos, el principal objetivo de la ceroplástica era copiar con fidelidad las preparaciones anatómicas, reproducirlas y dejarlas plasmadas con sus rasgos esenciales y de forma duradera.
La escuela florentina, desarrolló nuevas técnicas, basadas en su capacidad artística y didáctica con respecto a la morfología, en esa época se sitúa la obra realizada por Galletti, cirujano y profesor de obstetricia, quién participó en la fundación del Museo de Física y de Historia Natural, que inicia sus actividades en 1775. Allí se instala un taller de ceroplástica, cuyos modelos de inigualable belleza, enriquecieron no solo el museo de Florencia sino que llegaron a Viena, para integrarse en forma de vaciados, a la colección de la "Josefina", "Academia Austriaca de Medicina y Cirugía Militar". En Viena, en las postrimerías del siglo XVIII, la medicina había adquirido gran prestigio y reputación en todo Europa, tanto por la enseñanza como por sus investigaciones. El emperador José II en un viaje que realizó a Florencia, quedo impresionado al contemplar las admirables figuras de cera del Museo de Física y de Historia Natural, inmediatamente realizó un pedido de la vasta colección de copias, destinadas a enriquecer el material de la Academia de Medicina. Este encargo le costo al emperador la suma de 30.000 florines, fue transportado a lomo de mulas a Linz, y de allí, por el Danubio hasta Viena.
Posteriormente en el siglo XIX este arte se divulgó por Europa, en Padua se instaló una colección de piezas de cera en la Clínica Oftalmológica, esas reproducciones, destinadas al estudio de la anatomía y patología del ojo, cuyo valor durable como auxiliares didácticos brindan la posibilidad de representar, en tres dimensiones y de tamaño natural, formaciones anatómicas y estados clínicos o anatomopatológicos interesantes.
Luego en Paris la Casa Tramond se dedicó a realizar esos trabajos, en 1896 los directivos del Instituto Médico Sucre, encargaron la fabricación piezas de cera vinculadas con la anatomía normal y patológica, las mismas que fueron destinadas a la creación y organización de los museos de Anatomía, Botánica, y Zoología, que muchas de esas piezas las exponemos en estas páginas.